Según un reciente estudio llevado a cabo por la Universidad de San Andrés realizado entre el 26 de febrero al 7 de marzo de 2019, estos son los principales problemas que tiene el país según los argentinos. 

Con base en esto, más adelante presentamos de manera concreta nuestras propuestas.

 

El estudio estudio arrojó que actualmente los principales problemas para los ciudadanos son:

 

  1. Inflación (54%),

  2. Inseguridad (40%),

  3. Desempleo (36%),

  4. Pobreza (26%),

  5. Corrupción (24%),

  6. Los políticos (21%),

  7. Salarios (20%),

  8. Educación (17%),

  9. Justicia (17%),

  10. Endeudamiento externo (16%),

  11. Narcotráfico (12%),

  12. Salud (8%),

  13. Acceso a la vivienda propia (3%),

  14. Otros (6%),

PREGUNTAS FRECUENTES Y NUESTRAS RESPUESTAS

 

 

1. ¿Cómo piensa reactivar la economía?

 

R: La Argentina tiene que dejar de tener una economía cerrada y que todo cueste mucho más que afuera por los aranceles que se tiene para importar.  Es decir, instalar definitivamente una economía de mercado en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente.

 

De manera inmediata aplicaremos medidas para reactivar la economía, e

incentivar la inversión productiva y la creación de empleo: a) eliminar todas las

retenciones a las exportaciones, b) negociar tratados de libre comercio con

países dispuestos a acceder a sus mercados en igualdad de condiciones, c)

implementar una reforma del Estado para reducir el gasto público y aumentar

su eficiencia; d) reducir la carga tributaria, simplificando trámites y eliminando

impuestos internos, e) estabilizar el nivel de precios y el tipo de cambio para

reducir al mínimo las expectativas de inflación y devaluación, y las tasas de

interés, f) promover fuertemente el desarrollo local del mercado de capitales,

g) garantizar y asegurar al sector privado que no se confiscarán empresas,

tierras, ni ahorros privados, h) otorgar el mismo tratamiento legal a todo tipo

de inversor y empresario, sea este de origen nacional o extranjero.

 

Bajaremos drásticamente los impuestos sobre los bienes y servicios, bajando en consecuencia el gasto público. Simultaneamente se deben cambiar las leyes laborales para que, entre otros efectos positivos, estimulen al empresariado a contratar empleados en blanco para terminar con los salarios miserables y dejar de pagar costos altísimos por los productos que se consumen. 

 

Para esto, hemos propuesto 13 medidas concretas, integrales y profundas para reformar, estabilizar y cambiar de raíz la matriz económica, integrando al país al mundo a través de Tratados de Libre Comercio, generando condiciones para ser extremadamente competitivos y acabando con el sistema de extorsión de los sindicatos. (ver Anexo 1)

 

 

2. ¿Qué hará de manera concreta con la inflación y el dólar?

 

Las bases fundamentales para reducir la inflación son dos: moneda sana y

finanzas públicas equilibradas. Para lo primero, se aplicará un programa

antiinflacionario sin emisión monetaria para financiar el gasto público, y se

devolverá al Banco Central de la República Argentina la independencia de las

presiones políticas que ha perdido con la Carta Orgánica vigentes desde 2012.

 

Una política monetaria para preservar el poder adquisitivo de la moneda se

complementará con una política fiscal superavitaria para reducir el stock de la

deuda, y la presión sobre los precios internos. También se procederá a sustituir

los pasivos del Banco Central en LELIQ por deuda del Tesoro, eliminándose el

déficit cuasifiscal del BCRA. Nuestra administración no establecerá ningún tipo

de controles de cambios ni a los flujos de capitales. Tampoco optará por ninguna forma de moratoria unilateral, default o repudio de la deuda pública.

 

 3. ¿Cuál es su posición sobre la gran cantidad de empleados que tiene el Estado?

 

R: En el país sobran 1.800.000 empleados públicos y ese número hay que sincerarlo de manera gradual. Si sumamos los tres niveles de gobierno tenemos aproximadamente 3.600.000 empleados públicos y según nuestros estudios, solamente son necesarios la mitad de ese total para conformar la estructura, donde el Estado pueda cumplir exitosamente con sus cinco funciones esenciales. Tres en forma excluyente y monopólica: Justicia, Defensa y Seguridad y dos, Salud y Educación, en forma subsidiaria.  

 

El Estado no es una agencia de empleos ni de subsidios y hoy está dedicado a eso.  Alberdi decía: “El Estado ha sido creado para hacer Justicia, no para hacer ganancias. Ha sido creado no para hacerse rico sino para ser custodio y centinela de los derechos individuales”.  

 

4. ¿Qué hará para disminuir los altos índices de pobreza?

 

R: La estabilidad de precios, la reducción de la carga tributaria y la baja de las tasas de interés son necesarias, pero no suficientes para promover la inversión productiva y la creación de vacantes laborales. Promoveremos una reforma laboral que sustituya la negociación salarial colectiva por convenios por empresa, junto con la eliminación de la afiliación sindical obligatoria y la limitación del poder de extorsión política vía huelgas generales.

 

5. ¿Cómo piensa solucionar el narcotráfico?

 

R: Una de las medidas centrales que tomaríamos para acabar con este flagelo es la conformación de una unidad especial dedicada a luchar contra el narcotráfico, una especie de DEA argentina.

 

Tenemos que tener claro que la única manera de acabar con el narcotráfico y todos estos males es con una lucha a todos los niveles: el policial, el de la Justicia y el sistema de prisiones. Se necesita una reforma integral que permita hacer mucho más efectivo el sistema y blindarlo contra estas mafias y la manera en que lo corrompen.

 

6. ¿Qué va a hacer con las Fuerzas Armadas y de seguridad?

 

R: Respecto a las Fuerzas Armadas, las características y sobretodo la misión de nuestras Fuerzas Armadas deben responder exactamente a los lineamientos de una decisión política del más alto nivel de gobierno, adoptadas sobre la base del proyecto de Nación en desarrollo y a las Alianzas concertadas con países afines a nuestros principios. En este contexto ellas deben asegurar el logro de una disuasión creíble que haga no aceptable una acción hostil por parte de un eventual agresor. Es por ello que la positiva vertiente del instrumento militar presente y futuro hace imprescindible acogerse a la corriente de pensamiento llamada “Estrategia del Conflicto”. 

Esto hace necesario un instrumento militar sin determinismos ni enemigos prefijados y por lo tanto, no existirá frustración por una guerra prevista que no se produce, sino satisfacción por ser instrumento de poder que enfrente la Nación. Por lo tanto, las Fuerzas Armadas no deben prepararse para una guerra determinada sino ser útil al gobierno en el manejo de crisis internacionales derivadas de conflictos, siendo necesario rediseñar un instrumento militar acorde, profesional, excelentemente adiestrado, reequipadas después de años de abandono, integradas las tres Fuerzas Armadas y fundamentalmente, con capacidad de despliegue rápido.

Es necesario comprender la faceta positiva de su esencia y razón de ser de ellas: evitar la guerra y mantener la paz con el objetivo superior de asegurar la vigencia de los valores supremos de libertad y paz en un mundo interdependiente donde la democracia y el bienestar general son virtudes esenciales ya que representan una versión en macro escala de la función esencial de las Fuerzas Armadas en la República Argentina: ser un instrumento idóneo fundamental de la política exterior de la Nación.

 

El segundo punto y en relación con las Fuerzas de Seguridad,  debe ser una tarea prioritaria poner en ejecución inmediata el Consejo de Seguridad Interior, creado en 1991 y que tiene como finalidad armonizar aspectos vinculados a la criminalidad y delitos complejos en las 24 provincias con el fin último de asistir y proteger al ciudadano.


Al respecto, adiestraremos e instruiremos con un altísimo nivel de excelencia a las dotaciones de las Fuerzas de Seguridad (Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina), prioritariamente en aéreas de “frontera caliente” con el objeto de prevenir y desarticular organizaciones dedicadas al narcotráfico y al  contrabando.

 

Para ello es imprescindible contar con equipamiento de última generación (radares móviles específicos, drones, medios aéreos piloteados, etc.) que posibiliten disuadir a las bandas delictivas y evitar que las mismas lleguen a las grandes  ciudades.


Complementariamente, será fundamental la coordinación de todas las Fuerzas Policiales para cumplir con eficacia su misión prioritaria que requiere entre otros aspectos, movilizarse en tiempo y forma, respaldada con una Justicia ágil, apolítica y moderna.


Finalmente, estamos concluyendo el Plan Carcelario Integral que incluye un proyecto de vanguardia internacional previendo la construcción de servicios
penitenciarios modernos tomando como ejemplo las tecnologías de punta de los países líderes para generar una positiva expectativa de vida en pos de lograr el objetivo constitucional de la resocialización del detenido.

 

7. ¿Qué plan tiene para mejorar la educación?

 

R: Nuestra Constitución Nacional garantiza el derecho de enseñar, aprender y a una educación intercultural respetando la responsabilidad indelegable del Estado en esta materia y además promoviendo los valores republicanos y democráticos, la igualdad de oportunidades, sin discriminación de ninguna índole, garantizando los principios de gratuidad, laicismo y equidad de la educación pública estatal (Ley 1.420) para aquellos conciudadanos que no posean medios económicos para acceder a la educación privada.

 

Impondremos un modelo educativo exigente pero al mismo tiempo flexible dónde se proponga un aprendizaje basado en la experiencia (modelo Finlandès) con múltiples actividades extracurriculares que busquen fomentar los talentos dependiendo de los intereses de cada alumno en particular. Además garantizaremos una alta inversión en tecnología con la finalidad de que los alumnos puedan por un lado acceder a contenidos multimedia, interactivo y lúdico y por el otro, que conozcan herramientas digitales y robótica que facilitaràn en forma superlativa la comunicación con sus pares y profesores.

 

8. ¿Cómo va a mejorar los servicios de salud?

 

R: Se va a preservar el régimen privado de medicina prepaga, pero el sindicalismo debe perder su rol de intermediador en la provisión de la salud a través de las Obras Sociales. Por el contrario, se propenderá a su transformación en empresas en plena competencia con las prepagas.

 

En cuanto a los hospitales públicos estarán sujetos a una profunda reforma de sus

modelos de gestión y de ejecución presupuestaria, a efectos de asegurar una

mejora permanente en la calidad de los servicios. Al igual que en el resto de la administración pública, la prioridad es la salud y el buen trato y atención de los pacientes, no las prerrogativas de burocracias sindicales.

 

 9. ¿Cuál es su posición sobre el aborto?

 

R: Dentro de nuestro espacio hay múltiples posiciones, no solamente sobre la cuestión de la interrupción voluntaria del embarazo, sino también sobre la Educación Sexual Integral (ESI) y otros temas relacionados.

 

Sin embargo, la despenalización del aborto no será un eje de la gestión en nuestra gestión de gobierno. Hay otros temas que serán tratados con mayor prioridad. No obstante, debe quedar claro que si José Luis Espert accede a la Presidencia, se compromete a no vetar ninguna ley, sea esta a favor o en contra de la despenalización del aborto.

 

10. ¿Qué piensa hacer para enfrentar el problema de delito y corrupción?

 

R: Nosotros vamos a luchar frontalmente contra la corrupción. Las mafias jamás no nos financiado ni dictarán nuestras medidas, las cuales se aplicarán respetando los procedimientos jurídicos y legales.

 

Estos Proyectos de Ley serán impulsados por el Poder Ejecutivo que mejorarán la celeridad de los procesos contra la corrupción y narcotráfico y dotarán a las agencias correspondientes de recursos para el combate y la prevención de esos delitos.

 

 

 

13 Propuestas

 

 

Número 1: Eliminar los aranceles a la importación, adscribiendo además a las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio que implican la eliminación de toda restricción para importar, como las Licencias Automáticas y No Automáticas.

 

Número Dos: Firmar Tratados de Libre Comercio con todas las regiones o países con principios económicos afines que deseen acceder a nuestros mercados, en la medida que exista reciprocidad a los suyos.

 

Número Tres: Terminar con la práctica de gravar con derechos de exportación nuestras exportaciones. 

 

Número Cuatro: En una primera etapa, bajar drásticamente el gasto público del 40% del PBI de hoy a poco más de la mitad (25% del PBI), que es el nivel promedio que Argentina tuvo durante los poco más de cuarenta años que van desde 1961 a 2002, antes del aluvión de gasto maníaco del kirchnerismo, continuado luego por el gobierno de Cambiemos. Para ello habría que transferir a millones de empleados estatales al sector privado, terminar con las jubilaciones y pensiones no sustentadas en aportes previos y eliminar el asistencialismo financiado con transferencias de dinero y/o tarifas políticas o sociales.

 

Número Cinco: Respecto a los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad, nos focalizaremos en proveer enseñanza, laica y gratuita, comedores escolares, hospitales públicos gratuito y entrenamiento laboral gratuito. Hay que cambiar dramáticamente el asistencialismo actual y mal entendido por la cultura del trabajo que le permita a esa  parte de la población postergada, salir por sí mismos de la pobreza. Al respecto, no será posible ser competitivos y revertir la decadencia que trae la existencia de un 50% de la población que vive sin trabajar en algo útil, del otro 50%.

 

Número Seis: Eliminar los planes sociales y entregar a cambio a sus ex beneficiarios una tarjeta que diga “Exento de Aportes Personales y Contribuciones Patronales por diez años”. Es preferible subsidiar en una etapa inicial y sólo transitoriamente, empleos productivos, a mantener gente aparentemente empleada en actividades que no agregan valor.

 

Número Siete: La baja del gasto público es el único camino posible para una baja de la presión tributaria, que debe empezar por la eliminación de los impuestos distorsivos como el impuesto al cheque e Ingresos Brutos y continuar con una baja sustantiva de la tasa de los impuestos de alta evasión como el IVA y las cargas sociales sobre el trabajo, cuyo elevado nivel es un incentivo formidable para la evasión y la ampliación de la actividad informal.

 

Número Ocho: La baja del gasto público es imprescindible para mantener las cuentas fiscales equilibradas. La ausencia de déficit fiscales y en particular aquellos financiados con endeudamiento externo, es un imperativo en una economía abierta que necesita de un tipo de cambio competitivo para prosperar y crecer sostenidamente. Un endeudamiento público bajo o inexistente es además lo que permitiría un financiamiento adecuado para la expansión de las actividades privadas productivas.

 

Número Nueve: Un componente importante de la baja del gasto público deberá ser la reducción de los gastos del sistema político, representado en bancas y empleados excesivos en el Congreso, en las Legislaturas Provinciales, en los Consejos Municipales y en numerosas empresas y organismos estatales.

 

Número Diez: Una parte sustantiva a la baja del gasto debe producirse en las Provincias y Municipios. Su reducción permitirá la eliminación de la coparticipación federal de impuestos, que es un sistema perverso de transferencias no condicionadas que promueve el comportamiento económicamente irresponsable y políticamente feudal en las jurisdicciones locales. Si hay provincias que no pueden financiarse, hay que terminar con el artificio regionalizando grupos de provincias para obtener jurisdicciones que sean autofinanciables.

 

Número Once: Todos los regímenes de promoción industrial y regional deben ser eliminados, tanto el de Tierra del Fuego como cualquier otro promocional en las Provincias. El desarrollo provincial debe ser genuino y para ello bastará con la liberación de impuestos a las exportaciones de commodities, mantener un tipo de cambio competitivo y liberar mano de obra para las actividades agroindustriales a través de la disminución de los empleos provinciales y municipales.

 

Número Doce: El sindicalismo debe perder su poder concentrado de extorsión política.  Para ello deberá eliminarse el “unicato” sindical, la afiliación obligatoria y la falta de democracia en la elección de los representantes de los trabajadores, dejando sin efecto las reelecciones continuas. El sindicalismo debe perder su rol de intermediador en la provisión de la salud a través de las Obras Sociales, rol que los sindicatos no cumplen en ningún país digno de ser considerado como modelo. Las negociaciones salariales deben ser por empresas, eliminando la negociación colectiva, que no contempla la situación diferencial de distintas empresas dentro de cada rama.

 

Número Trece: Reformar a fondo el sistema educativo es un imperativo si pretendemos que nuestra gente compita con éxito en la economía mundial. Fomentaremos la independencia de criterio y pensamiento del estudiante complementada con una “currìcula” académica estandarizada aplicable de igual forma en cualquier institución con el único fin de asegurar que todos los estudiantes reciban la misma educación disminuyendo al máximo la brecha de conocimiento, cuando se aplican diferentes metodologías. Asimismo, garantizaremos tutorías personalizadas complementarias y aseguraremos no menos de 240 días al año de clase y no se podrán hacer huelgas en escuelas públicas.

Promoveremos la investigación (modelo Singapur), dónde los resultados son sobresalientes en las pruebas internacionales, destacándose por sus habilidades sobretodo en el pensamiento crítico y lograremos estos objetivos en el corto plazo enfocándonos en los primeros grados en desarrollar las habilidades básicas dividiendo la  currícula en 7 módulos principales: matemática, español, inglés, portugués, computación, ciencia y tecnología.

 

Finalmente es imprescindible crear un “Sistema Nacional de Evaluación” con matrices de evaluación docente para desarrollar un sistema de evaluación institucional formando a los responsables en evaluación y análisis de resultados, fortaleciendo la articulación de la educación media con la universitaria, debiendo profundizarse la descentralización de la educación terciaria e impulsar la

internacionalización de la docencia ampliando la extensión universitaria.

 

José Luis Espert